El arte circense como herramienta de transformación social

By junio 22, 2018La Serena

La directora ejecutiva del Circo del Mundo, Alejandra Jiménez Castro, será una de las expositoras en el Encuentro Caja Cerebro, que se realizará en la Biblioteca Regional Gabriela Mistral de La Serena los días 2 y 3 de agosto. Aquí nos cuenta parte de su proceso como gestora cultural.

Alejandra es actriz y cuenta con dos diplomados, Pedagogía Teatral de la Universidad Católica y Gestión y administración de Organizaciones sin fines de lucro en la Universidad Andrés Bello y además, es egresada de Magíster de Gestión Cultural de la Universidad de Chile.

 

El Circo del Mundo nació en abril de 1995 con la finalidad de impartir talleres a niños, niñas y jóvenes en situación de vulnerabilidad social y en la actualidad, es la única institución dedicada a la formación profesional de artistas de circo certificados en el país y cuenta con el patrocinio del Ministerio de Educación.

La conferencia de Alejandra mostrará cómo el trabajo que realiza una organización dedicada al arte escénico, en este caso, el Nuevo Circo Chileno, se mantiene durante más de dos décadas,  gracias a la gestión y la autosustentación.

El Circo del Mundo desarrolla su trabajo en tres diferentes áreas, la escénica y artística propiamente tal, la social y educacional y la artística y de producción, siempre con el objetivo en mente de fortalecer la creación de audiencias.

En el área social y educacional, el Circo del Mundo busca desarrollar en sus alumnos, habilidades socioemocionales, mientras que en la escénica y artística, se dedica a la enseñanza de las artes circenses desde una perspectiva netamente técnica, con la finalidad de formar nuevos exponentes y cultores del circo chileno.

Respecto de los servicios de producción, se ofrecen espectáculos circenses a empresas, instituciones u organizaciones sociales, que incluyen tanto el montaje como la presentación de los artistas.

“Al no ser un espacio que solamente realiza producciones, se nos abre un espectro importante que nos permite conseguir recursos con fondos concursables y también se abre un espacio de otra venta de servicios”, explica Jiménez.

El rol formativo 

La escuela de artes circenses funciona de la misma manera que cualquier escuela de artes escénicas, pues los estudiantes deben someterse a un proceso de postulación y selección, en el que se miden sus habilidades, conocimientos y aptitudes físicas y luego, se ajustan a un programa estructurado de manera similar a la malla curricular de cualquier carrera tradicional.

En la última audición, realizada en 2017, postularon 60 personas, provenientes de la región Metropolitana, otras regiones y tres extranjeras, de las cuales fueron seleccionadas 20, 14 de la Región Metropolitana y seis de regiones, quienes pasarán por tres años de formación.

El Circo del Mundo es exigente con sus alumnos y también, con sus propios procedimientos, pues como señala Alejandra Jiménez, “hay protocolos de seguridad que se tienen que cumplir, porque a pesar de ser un arte escénico, requiere de un rendimiento físico muy alto, por lo que los protocolos de asemejan mucho a los de un deporte de alto rendimiento, el no consumo de alcohol y drogas al menos en los espacios del Circo”.

Herramienta de transformación social

El Circo del Mundo nace como un proyecto social y en función de la necesidad de muchos alumnos que querían dedicarse al circo, se tomó el desafío de implementar la escuela.

Es por ello que el área social y educativa se vuelve fundamental, pues se desarrolla un trabajo directo con niños, niñas y jóvenes con quienes se puede promover el circo como herramienta de transformación social.

La definición de convertirse en una entidad formadora de artistas circenses desde el punto de vista social, académico y educativo fue tomándose en la medida que se veían los intereses de los propios alumnos, mientras que el área de producción fue una decisión pensada con el objetivo de contribuir a la formación de audiencias, la profesionalización de las artes circenses y fortalecer la autogestión.

“Lo más importante es que las instituciones sean coherentes y no se alejen de su misión”.

Relevancia de la gestión cultural 

El Circo del Mundo establece un Plan de Gestión anual, a través del que se trazan objetivos y metas financieras en términos de la venta de productos y espectáculos, que permite la autogestión del proyecto.

Por ejemplo, en el área social, realizan convenios directos con municipalidades u organizaciones o presentan proyectos, cuyos recursos están destinados al funcionamiento del Circo y se gastan en un 100%, mientras que a la escuela se le deben inyectar recursos, pues lo que se cobra como matrículas y mensualidades a los alumnos alcanza para cubrir menos del 50% de los gastos propios de un circo.

Asimismo, Jiménez explica que desde 2016, el Circo del Mundo es una institución colaboradora del Estado, por lo que recibe un aporte financiero anual desde el Ministerio de las Culturas, el cual, sin embargo, permite solventar cerca del 25% de sus gastos, de la misma forma que la venta de espectáculos. Es por esta razón que adquiere especial importancia contar con un plan de trabajo definido.

Generar impacto

Alejandra expresa que “es fundamental la planificación, ponerse metas, estar constantemente evaluando los procesos, en términos de la generación de recursos pero también, de la generación de impacto”.

Es aquí que surge como ejemplo el caso del programa “Mini Compañía”, que en la actualidad está formada por 23 personas de entre 9 y 17 años y que busca la formación y aprendizaje de las artes circenses a través del juego, la experimentación y la colaboración, para contribuir al desarrollo integral del niño, niña y joven, siempre dialogando e incluyendo a sus familias.

Este programa, en términos concretos, no genera ingresos monetarios al circo sino que implica un gasto pero que, en palabras de Jiménez, es un espacio que genera un impacto potente, pues ayuda a formar una persona que construye y contribuye a un país mejor. “ Si nos hemos mantenido en estos 23 años, no sólo ha sido por ser trabajadores, sino que por mantenernos fieles a nuestra misión y ser transparentes”, concluye Jiménez.