Fabiola Leiva. Foto: Cristian Soto L.

Cultura en la base de economías colaborativas de los territorios

Fabiola Leiva es investigadora del Programa de Desarrollo Territorial Rural con Identidad Cultural (DTR-IC) del Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural (RIMISP), y coordinadora de la consultora cultural Laboratorio Cultural Valparaíso.  En la siguiente columna escrita para Caja Cerebro, Fabiola destaca la importancia de la economía colaborativa y el territorio para el desarrollo cultural.

Escrito por Fabiola Leiva para Caja Cerebro

La discusión de las relaciones entre cultura y economía no son tema. Lo anterior, no sólo por las cifras de impacto económico de las industrias culturales, creativas y del patrimonio, o por la actual política cultural de fortalecimiento de la economía creativa en la agenda del gobierno de Chile y otros países de la región, sino que especialmente porque cada vez son más quienes producen, movilizan y visibilizan contenidos culturales y artísticos –personas, comunidades, agrupaciones, instituciones–  y reúnen en sus haceres una mirada de integralidad y de vinculación entre la capacidad creativa y productiva, con un ánimo de “vivir” de lo que sabemos y queremos hacer.

“El vuelco al territorio ha sido un proceso que ha cimentado nuevas oportunidades, movilizando recursos y generado nuevos procesos de desarrollo basados en la valorización de la diversidad cultural, natural y social”

En esta mirada práctica, la “economía colaborativa”, se plantea en la discusión como movilizadora de capacidades productivas, asociativas y de consumo, teniendo en el camino la sostenibilidad–  económica, social, comunitaria, cultural y ambiental–  como proceso continuo. Lo anterior, especialmente liderado por mujeres y hombres jóvenes que no sólo cuestionan el actual vivir juntos, sino que especialmente practican el vivir juntos desde nuevos códigos compartidos hacia procesos sostenibles, donde la cultura –incluyendo el arte y más allá– la creatividad y el capital intelectual son insumos primarios1.

Por esto, y desde diversos actores, la mirada de las capacidades y contenidos de los territorios ha sido clave. En un contexto nacional y de nuestra región latinoamericana2, contamos con múltiples experiencias3 donde el vuelco al territorio4 ha sido un proceso que ha cimentado nuevas oportunidades, movilizando recursos y generado nuevos procesos de desarrollo basados en la valorización de la diversidad cultural, natural y social5.

Para UNCTAD, esta valorarización, reconocida en el concepto y enfoque de Economía Creativa, tiene la potencialidad de generar crecimiento económico, empleos y ganancias por exportación6, y al mismo tiempo promover la inclusión social, la diversidad cultural y el desarrollo humano.

Así, en diversos escenarios  – desde Valparaíso, Chillán7, Chiloé, Santiago–, macro y micro experiencias están dando algunas claves para dinamizar economías colaborativas, donde el sector cultural no escapa a ello. Estas claves son:

  • Innovación y creatividad. Nuevas ideas y recreación constante de ideas y de haceres, que entreguen soluciones prácticas a necesidades, intereses y demandas. Soluciones atractivas, llamativas y novedosas.
  • Sentido territorial y comunitario. Colectivos creativos que se reconocen en un entorno, es decir, existo en un entorno –diverso– y me muevo en un contexto territorial/humano/productivo/creativo.
  • Diálogo y colaboración. Reconozco a los otros, doy a conocer mis productos y procesos, comparto mis procesos, genero intercambios y recursos compartidos, desde nuestros tradicionales “bingos” hasta las innovadoras plataformas de crowdfunding o financiamiento colectivo o compartido.
  • Uso de las tecnologías y redes sociales. Me comunico y comunico de otra manera, donde las nuevas plataformas de comercialización y consumo de productos y servicios culturales, artísticos e incluso de la producción alimentaria campesina, dan buenos ejemplos.
  • Impulsar acuerdos, interacción y articulación permanentes. i) De contenidos: sinergia entre prácticas culturales tradicionales y contemporáneas, ii) de territorios, urbanos y rurales, iii) de saberes y conocimientos locales/tradicionales y expertos iv) de actores y mercados: articulación de ciudadanos productores y consumidores activos8, donde el Estado y las empresas están siendo demandados a adaptarse a estos nuevos procesos.

Más allá de las cifras, las prácticas del sector cultural “ampliado” están mostrando nuevas maneras de hacer desde cultura para procesos de desarrollo sostenibles y a escala de interés de sus protagonistas.

Notas del autor

1 Ver Pablo Díaz, Investigador Adjunto RIMISP: http://www.diversidadbioculturalyterritorios.org/pg.base.php?id=12&lang=es&id_post=11; http://www.diversidadbioculturalyterritorios.org/pg.base.php?id=12&lang=es&id_post=15

2 Con amplias desigualdades económicas y sociales y profundamente étnicas, territoriales, generacionales y de género.

3 Ver experiencias en Chile y Latinoamerica en Plataforma Internacional Diversidad Biocultural y Territorios para el desarrollo sostenible e inclusivo www.diversidadbioculturalyterritorios.org.

4 En esta mirada, el territorio es reconocido no tan sólo como un espacio físico “objetivamente existente”, sino como un conjunto de relaciones sociales que dan origen y a la vez expresan una identidad y un sentido compartido entre actores distintos.

5 Ver enfoque y experiencia del Programa DTR-IC/Rimisp.

6 Y no sólo crecimiento externo sino también en los mercados internos.

7 De esto dio cuenta el Encuentro naconal Caja Cerebro « Cultura, Innovación y Gestión Cultural » que convocó a más de 200 artist@s, gestor@s, investigador@s, productor@s del país a compartir experiencias territoriales movilizadas desde la cultura, el arte y la creatividad. http://www.cajacerebro.cl/2015/12/07/conoce-chillan-recibe-a-expertos-en-innovacion-en-arte-y-cultura/

8 Interés creciente en mercados diversos, especialmente circuitos cortos y de proximidad, donde existe baja intermediación en los mercados, cercanía geográfica y relación más directa entre actores y productos, que pone en mayor valor la “experiencia”, el conocimiento de los procesos productivos y culturales detrás del bien o servicio. Programa DTR-IC/Rimisp.