Caja Cerebro Chillán 2015: Las partes de un encuentro

Francisca Keller es coordinadora del Núcleo de Creatividad de la Universidad de Playa Ancha, desde donde actualmente se impulsa el proyecto Red de Hacedores, una plataforma digital de código abierto cuyo objetivo es vincular prácticas y actores creativos con el territorio y la institucionalidad público-privada. En la siguiente columna analiza -desde la mirada del trabajo colaborativo- su participación y experiencia en el encuentro de Innovación, Emprendimiento y Gestión Cultural de Caja Cerebro recientemente realizado en Chillán junto a Cecal UdeC. 

Escrito por Francisca Keller para Caja Cerebro

Desde un Núcleo de Creatividad a una Caja Cerebro. Una serie de correos iniciaron la aventura hacia el encuentro de Innovación de Caja Cerebro. Los mensajes, con una cordialidad extraña para los tiempos que vivimos, aparecían en nuestras bandejas de entrada muchos meses antes y nos permitían entender la orgánica que más tarde se establecería. Sabíamos, desde un inicio, que éramos muchos los invitados e intuíamos que proveníamos de distintas ciudades y de distintas disciplinas.

La Caja Cerebro, operaba conectando conocidos y desconocidos, para hacer andar una enorme máquina, un cuerpo compuesto por distintas partes. Nosotros, como simples órganos y miembros, pasábamos a conformar una unidad colectiva, donde no nos perdíamos en el escondite de la masa, al encontrarnos coordinados por un ordenamiento casi cerebral.

 

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“La necesidad de que las instituciones participen de estos encuentros permite entrar al ritmo de una sociedad en red, una nueva sociedad capaz de dar respuesta a los vicios de nuestro pasado reciente”

Una conversación en una terraza frente al mar del puerto nos hizo imaginar Chillán y reconocernos entre pares de distintas instituciones que operan en Valparaíso. Cristina Guerra, nos contó la regeneradora experiencia de la Fábrica Puelagalán; Federico Botto la emergencia de una Red de Festivales en Valparaíso; Isabel Ibáñez, la experiencia en el FAV, y la incidencia ciudadana; Daniela Campos la innovación en cultura para jóvenes y niños en los Centros de Creación . Caja Cerebro, por su parte, nos conectaba con motores más lejanos, la plataforma Poderopedia, Guerrilla y con el espacio que habitaríamos más tarde realizado por los República Portátil.

Lentamente entendimos que el encuentro se establecía desde el capital humano, la transferencia de conocimientos y el libre acceso ciudadano al mismo. Pero más allá, el encuentro nos conectaba con la idea de jugar viajando. Nos gustaba la idea de viajar juntos a otra ciudad a conocer experiencias invisibles. Esa invisibilización que caracteriza a las ciudades de las regiones de Chile. No dejó de sorprendernos que la Caja decidiera que nuestro Núcleo Creatividad de la Universidad de Playa Ancha fuera responsable de abrir el encuentro, más aún cuando en el panel se encontraba toda la experiencia del Gerente de Emprendimiento de la Corfo, Inti Núñez.

Simplemente nos dijeron que éramos un aporte, que intentáramos provocar reflexiones en los creativos que asistirían y también en los representantes de las autoridades y las instituciones. Como parte de la Vicerrectoría de Investigación Postgrado e Innovación, queríamos transmitir la importancia de aportar a crear una sociedad más justa y democrática. El encuentro era organizado en conjunto por la Universidad de Concepción, y veíamos en eso, un acto que debía ser reconocido.

La necesidad de que las instituciones participen de estos encuentros permite entrar al ritmo de una sociedad en red, una nueva sociedad capaz de dar respuesta a los vicios de nuestro pasado reciente. Reflexionamos sobre la ética implícita en las nuevas industrias creativas, en lo lejano que quedaban los términos empresariales. Pensamos junto a Inti, Bárbara Velasco y Mariana Pfenniger del CNCA sobre las éticas implícitas en las prácticas de los creativos, su distanciamiento a los indicadores de consumo, y su cercanía a los valores asociados a cuidar y amar.

Para cerrar, nos encontrarnos con los asistentes en una conversación sobre la Red de hacedores  . Quisimos transparentar el proceso, y hablar sobre la incertidumbre, los errores, los fracasos, y desde ahí los aciertos. Existía la confianza para hablar con verdad, y justamente eso fue lo que nos emocionó de la presentación de las colegas de Chillán representando a Espacio Cubo.

Para cerrar nuestro taller, pedimos la cursilería de cerrar los ojos y soñar cómo crear una red. Todos cerramos los ojos entregados con amabilidad. Al despertar del ejercicio, los chillanejos comentaban acciones asociadas a la necesidad de jugar (hacer una ronda) o romper la burocracia. Regresamos en tren, y miramos por la ventana. En nuestro caso seguimos pensando en el encuentro, hipnotizados por rieles y tendidos eléctricos y galpones industriales en desuso.

El descuido de nuestras ciudades lejanas a la capital se develó en nuestro regreso en cada estación del tren. Sin embargo, mental o caja cerebralmente eso no logró afectarnos. Las imágenes aparecían como espacios creativos. Quizás, por que luego del encuentro, nos sentimos parte de una solución. Una solución que descentraliza las soluciones. Una solución tan simple como que cada parte conforma un todo, y ese todo es un organismo vivo y capaz.

Gracias Caja Cerebro!